La contratación de personal es un proceso fundamental para la conformación de la estructura organizacional, ya que permite a las empresas canalizar los recursos humanos necesarios para ejecutar sus procesos, implementar estrategias y alcanzar los objetivos empresariales. Este proceso se origina cuando un área identifica la necesidad de cubrir una vacante y el área de Recursos Humanos se encarga de realizar las actividades de reclutamiento y selección, que incluyen la evaluación de candidatos mediante entrevistas y pruebas técnicas y psicométricas, hasta la incorporación formal del colaborador mediante la firma del contrato de trabajo.
La organización del trabajo contempla el análisis de puestos y la planificación de las necesidades de recursos humanos, con el fin de definir las tareas, responsabilidades y el número de colaboradores requeridos para cada puesto. A partir de ello, se lleva a cabo el reclutamiento, que consiste en la búsqueda de candidatos, y la selección, cuyo objetivo es elegir a las personas más adecuadas para ocupar los puestos disponibles.
Una contratación eficaz no solo busca cubrir una vacante inmediata, sino contribuir al crecimiento a largo plazo de la empresa, considerando las habilidades y competencias necesarias para la eficacia organizacional. La contratación representa la etapa final del proceso, en la cual se formaliza la relación laboral conforme a la legislación vigente, considerando aspectos como la capacidad legal para contratar, la forma del contrato, el periodo de prueba y la duración del mismo.
Finalmente, el área de Recursos Humanos es responsable de establecer y aplicar las políticas de contratación que regulan el ciclo de vida laboral de los colaboradores, desde su incorporación hasta su salida. Estas políticas abarcan aspectos como retribución, captación, selección, contratación, formación, clima laboral, banda salarial y procesos de desvinculación, asegurando una gestión adecuada y equitativa del talento humano.
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